El 25 de noviembre, Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, nos recuerda que la violencia machista no se limita al ámbito personal o familiar: también se manifiesta en el trabajo.
Desde RSTIC queremos hacer hincapié en que el acoso sexual o por razón de sexo es una forma de violencia que vulnera los derechos fundamentales y perpetúa desigualdades que debemos erradicar. Por eso, la Ley Orgánica 3/2007 de Igualdad y el Real Decreto 901/2020 establecen la obligación de que todas las empresas, independientemente de su tamaño, cuenten con protocolos de prevención y actuación frente al acoso.
Estos deben garantizar la confidencialidad, la protección de la víctima y una respuesta rápida, justa y sin represalias ante cualquier denuncia. Deberán establecer una comisión instructora que vele por el cumplimiento y fijar sanciones y medidas correctoras en función de la gravedad de los hechos. Los protocolos de acoso serán negociados con la RLPT y registrados junto a los planes de igualdad, revisándose cada 4 años. Además, las empresas deberán incluir en ellos una declaración de principios de tolerancia cero hacia estas formas de violencia, garantizando el respeto y la dignidad de las personas en el trabajo.
En este 25N, reivindicamos que esos protocolos no se queden en un mero documento, sino que se materialicen en herramientas reales capaces de construir entornos seguros y respetuosos. La formación, la sensibilización y la acción sindical son esenciales para que nuestros centros de trabajo estén verdaderamente libres de violencia.
