Tolerancia Cero con la Intolerancia en el Sector TIC

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Y si estás en el sector TIC, probablemente estés pensando que esto va de «soft skills» o de algo que pone Recursos Humanos en un Power Point. Pero  en nuestro sector, la tolerancia no es un «extra», es el sistema operativo. O, al menos, debería serlo.

Somos el sector que conecta al mundo, que diseña el futuro y que automatiza los procesos. Pero, ¿qué pasa cuando diseñamos ese futuro desde una burbuja? ¿Qué pasa si nuestro «código fuente» cultural está lleno de sesgos?

El 16 de noviembre, Día de la Tolerancia, queremos ser reivindicativos. Porque en el sector tecnológico, la intolerancia tiene formas muy concretas y es hora de ponerles nombre.

La intolerancia también se escribe en código

Creemos que la tecnología es neutral. No lo es.

La intolerancia en el sector TIC no es (solo) un jefe que grita. Es un algoritmo de IA entrenado con datos sesgados que discrimina en la contratación. Es una aplicación que no es accesible para personas con discapacidad visual o auditiva. Es una plataforma que se diseña sin pensar en la seguridad de las mujeres o los colectivos vulnerables.

Cuando un equipo de desarrollo está formado por diez personas idénticas, con los mismos estudios y el mismo origen, el producto final será intolerante por omisión. Excluirá a todos los que no son como ellos.

La falta de accesibilidad es intolerancia. El sesgo algorítmico es intolerancia.

La «cultura» que expulsa

Hablemos de nuestros lugares de trabajo. El sector TIC presume de innovación, pero a veces mantiene culturas laborales del siglo pasado. La tolerancia no es jugar al futbolín.

  • Tolerancia es crear un entorno donde una programadora pueda disentir en una reunión sin ser llamada «conflictiva».
  • Tolerancia es respetar (de verdad) la desconexión digital y entender que no somos robots.
  • Tolerancia es diseñar espacios de trabajo amables para la neurodiversidad (personas en el espectro autista, con TDAH, etc.), que a menudo son brillantes en tecnología, pero huyen de oficinas caóticas y sensorialmente agresivas.
  • Tolerancia es tener tolerancia cero con el acoso, la brecha salarial y la «bro culture» (la cultura de colegas) que sigue expulsando talento femenino.

La red que construimos

Finalmente, somos los arquitectos de la plaza pública digital. Y ahora mismo, esa plaza está llena de odio, desinformación y acoso.

No podemos ser solo «proveedores de la herramienta». Tenemos una responsabilidad ética. Ser tolerantes en el siglo XXI significa también ser intolerantes con el discurso de odio. Significa exigir que las plataformas que construimos no se moneticen a costa de la polarización y la salud mental de la gente.

Un ‘commit’ pendiente

En nuestro sector, un problema no es un fracaso, es un bug que hay que arreglar.

Te invitamos a reflexionar sobre cuál es nuestro bug cultural. La tolerancia no es simplemente «aguantar» al que piensa distinto. Es entender que sin esa diferencia, no hay innovación real. Es defender activamente el derecho de todos a existir, participar y prosperar en el entorno digital y laboral que estamos creando.

Tenemos el commit (la tarea) pendiente de hacer el sector más justo, accesible y ético.

Empecemos hoy.