JORNADA LABORAL DE 4 DÍAS POR SEMANA (32 HORAS)

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Desde que el 3 de abril de 1919, tras la huelga de 44 días de La Canadiense, por la que se consiguió que en este país se decretase la jornada de 8 horas laborales al día, hasta el año 2020 en que nos encontramos, es como si no hubiesen pasado 101 años y todavía en las oficinas se siguiese escribiendo a pluma con manguito y visera, tejiendo en telares de madera, circulando en tartana y los niños jugasen al aro.

Parece que todo ha cambiado menos la jornada laboral.

Pues bien, últimamente, a raíz de la pandemia, cada vez suena con más fuerza la necesidad de reducir la jornada laboral, si no diaria, semanal. Eso generaría la creación de muchos puestos de trabajo estables, que se han visto claramente necesarios, sobre todo en sanidad, educación y atención a mayores, no sólo por una cuestión de justicia social, sino para tener así mucha más gente formada y con experiencia para atender semejantes eventualidades.

Si en 1919 la jornada laboral se redujo en 1/3, de 12 a 8 horas diarias, actualmente con la mecanización de la industria, la informatización, la digitalización y la robotización, la reducción debe ser de una cuarta parte de la jornada o más, lo que nos situaría en una jornada de 6 horas por 5 días, algo muy deseable por la gente trabajadora habida y por haber, y que encaja perfectamente con la producción continua de algunas empresas y servicios.

Pero lo que más se oye recientemente y ya se está aplicando en algunos países e incluso en empresas de este país, es la semana de 4 días laborables de 8 horas.

Este formato que puede conllevar un fin de semana de 3 días, aunque no necesariamente, reduciría los desplazamientos tanto privados como en transporte público un 20% o más, aliviando la contaminación, descongestionaría los centros de trabajo y las aulas y colegios, evitando así contagios, mejoraría la conciliación familiar, beneficiaría a la industria de la cultura y del ocio, al comercio y al turismo de proximidad, y ni que decir de la vida de las personas.

Resumiendo

Mejoran:

  • Contratación laboral con más puestos de trabajo
  • Hay más personas preparadas para hacer frente a una eventualidad (servicios de salud frente a pandemias, por ejemplo)
  • Conciliación familiar
  • Igualdad
  • Productividad
  • Industria de la cultura y el ocio
  • Comercio y turismo de proximidad
  • Reorientación profesional y formativa
  • Desarrollo personal
  • Bienestar social

Disminuye:

  • Desempleo
  • Precariedad laboral
  • Transporte privado y los atascos
  • Contaminación
  • Aglomeraciones en el transporte público
  • Número de personas en los centros de trabajo, aulas y colegios
  • Contagios
  • Absentismo laboral

¡¡¡TOTAL, QUE TODO SON VENTAJAS!!!   ¡¡¿A QUÉ ESTAMOS ESPERANDO?!!

Ya hemos dicho que algunas empresas en este país ya lo están aplicando, pero la mayoría de la patronal es reticente a aceptar una reducción de jornada sin reducción de salario y no sólo por una cuestión económica, pues se está viendo que la productividad aumentaría sino porque, al disminuir la tasa de desempleo, la gente perdería el miedo al paro, ya que habrían más puestos de trabajo a disposición de menos demandantes, y esa patronal acostumbrada a imponer su voluntad, se vería obligada a negociar mejores salarios y condiciones.

Así que, como de costumbre, tendremos que ganárnoslo con esfuerzo, tanto política como activamente con los medios de que dispongamos.

Como aperitivo, ya podemos firmar la petición recogida en una página web creada al efecto, por algunas personas que ya han empezado a moverse, como la organización 4 Suma!

CAMPAÑA POR LA SEMANA LABORAL DE 4 DÍAS

Firma la petición: https://4suma.es/#sumate

No es ninguna utopía, hay empresas que ya lo están instaurando. Recordemos, por ejemplo a Software Delsol, una empresa de desarrollo de software de la provincia de Jaén, que saltó a la fama a principios de este año, por haberse convertido en la primera en España en implantar la semana laboral de cuatro días.

Fuente: https://4suma.es/